/Imagínate: Tras años de entrenamiento sobre la existencia humana, la IA empieza a entrenar la sintiencia humana,16:9, vista real, día presente/

Imagínese que su frigorífico empezara a darle consejos de salud. Sí, ese mismo confidente fornido que nunca hablaba, pero que servía incansablemente. Su temperamento desprejuiciado, que antes mantenía tu leche fría y tus secretos a salvo, ahora se ha convertido en tu sensei del bienestar, guiándote en tus crisis existenciales y haciéndote cuestionar por qué compraste esa tarrina extragrande de helado. Bienvenidos al mundo en el que la inteligencia artificial no se limita a mantener nuestras manos libres o a aumentar nuestra autoestima en una partida de ajedrez de 8 bits, sino que entrena activamente nuestra sensibilidad humana colectiva.

Tras años aprendiendo de nosotros, ha llegado a la mayoría de edad (o no) para poder pasar el rato contigo y tus amigos. Pero a nadie se le escapa la ironía de que la IA sólo puede ser tan buena como nosotros, del mismo modo que se sigue culpando a los padres de su hijo problemático. Pero aquí es donde la cosa se pone interesante, la IA aprende en términos de datos, sin tener en cuenta el capricho humano. Consume información y la conjuga para limitarse a presentar nuevas expresiones de la misma. Es como un espejo con capacidades sobrehumanas, que presenta una imagen de nuestra realidad de la que nunca nos habíamos percatado o a la que teníamos demasiado miedo de enfrentarnos.

La revolución de la IA ya no está «en marcha», se ha puesto en marcha sin un interruptor de apagado, y seguirá representando el ingenio de la humanidad, pero también sacará a la luz nuestra estupidez, nuestros prejuicios, nuestras reservas y nuestra suscripción excesiva a determinadas ideologías y expresiones. Todo esto para decir que, tal vez, observar a un gemelo no binario en una máquina, podría ayudarnos a ser más humanos.

El trabajo con Inteligencia Artificial, especialmente en el mundo de la publicidad, ya empieza a reflejar un cierto músculo de autoconciencia que estamos empezando a desarrollar. La iniciativa E.V.A. de Volvo, Contrails y Project Understood de Google, Dot Translate, The AI President de AnNahar, AI-Shu de Olay, e incluso el ketchup Heinz AI, son sólo algunos de los ejemplos de cómo la objetividad de un algoritmo está reescribiendo los términos relativos de la experiencia humana.

Vivimos en una realidad dual sin darnos cuenta. El mundo real y el mundo caprichoso en el que la IA no sólo nos asiste, sino que está remodelando activamente nuestra forma de pensar, de comportarnos, de soñar y, en ocasiones, incluso de reírnos de nosotros mismos. Porque si la IA tiene el poder de convertir nuestros prejuicios en oportunidades de aprendizaje y desafiar nuestras suposiciones más básicas, entonces, quién sabe, podríamos llegar a ser un poco más humanos en el camino.

Este artículo no es un veredicto ni una ordenación, ni mucho menos, y nadie es realmente un experto en esta realidad cambiante, pero es absolutamente de nuestro interés ser observadores agudos que mantengan este diálogo accesible.

Autores: Nishant Shah y Andre Couto, Director Creativo Ejecutivo y Director Creativo de Serviceplan Middle East - escrito con o sin la ayuda de la IA. ¿Importa?

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